En el año 2007, soy diagnosticada con una enfermedad autoinmune, que se dice que hasta el momento no tiene cura. Ella se ha convertido en mi compañera de vida. Me trae dolor y a la vez, constante aprendizaje y trascendencia. Esto me anima a formarme como profesora de Kundalini Yoga en Bogotá, y es cuando empiezo a dictar clases.
Luego, en el 2011 viajo a la India y al Sureste Asiático, con el impulso de seguir explorando más mi lado espiritual, y aprender diferentes técnicas de sanación: El Hatha y el Ashtanga yoga en los Himalayas (India), la sanación pránica para tratar enfermedades inmunológicas en Amritsar (India), la filosofía oriental y varios tipos de yoga en Kho Pangan (Thailandia), y la meditación Vipassana en Cambodia: Una técnica ancestral de auto-purificación y trascendencia planteada por el maestro Goenka.
Desde entonces, el Yoga, la meditación y la respiración; son prácticas que enseño, y que a la vez son mis grandes aliadas en mi propio camino de sanación personal.